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La mujer y el caballo en la Antigua Roma

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FIG_A0. Ara votiva dedicada a la diosa Epona.
FIG_A0. Ara votiva dedicada a la diosa Epona.

A veces lo tenemos delante de nuestras narices y no lo vemos.

Resumen.

Español. Esta publicación de investigación y rastreo documental viene a suplir la carencia de referencias específicas sobre el tema de la mujer y su relación con el entorno ecuestre en época romana. Tras la realización del mismo, se puede comprobar mediante los hallazgos arqueológicos y la misma cultura popular afianzada en la actualidad existe una correlación y un vínculo que supera el mundo terrenal y asciende a la divinización.

 

Palabras clave: mujer, equinos, historia, cultura romana, religiosidad romana, equitación, usos y costumbres, aparejos, enjaezamiento histórico.

 

Inglés. This publication of research and documentary tracking adds to the lack of specific references on the subject of women and their relationship to the equestrian environment in Roman Age. After the realization of it, it can be verified by archaeological finds and the same popular culture entrenched today there is a correlation and a link that surpasses the earthly world and ascends to divinization.

 

Keywords: woman, equines, history, Roman culture, Roman religiosity, horseback riding, customs, rigging, historical cageing.

 

Índice de la entrada:

  1. Introducción.
  2. ¿Qué otras cuestiones debemos tener en cuenta a la hora de hablar sobre caballos en época romana?
  3. Sobre los nombres de Epona y su mitología.
  4. Origen del término amazona
  5. ¿Qué circunstancias se deberían de dar y qué características socioculturales tendría que tener una mujer para tener que subirse a un caballo en época romana?
  6. ¿Cómo montaban las mujeres a caballo?
  7. ¿Cómo serían las monturas femeninas y qué vestigios nos quedan?
  8. Conclusiones.
  9. Referencias bibliográficas.
  10. Créditos de las imágenes.

1. Introducción.

Antes de empezar, quiero dejar claras unas cuantas cosas. Este es un artículo de investigación personal, de búsqueda documental y gráfica no busco ni la excelencia ni la rigurosidad sino dejar por escrito las primeras pinceladas sobre el tema de mujeres y caballos (equinos en general) en época romana con el secreto deseo de despertar la curiosidad en más personas que avancen en su estudio y también hacer un llamamiento a la visibilización de la mujer vinculada desde el principio de los tiempos al mundo ecuestre y más concretamente en el periodo de mayor influencia de Roma en el Mediterráneo.

 

La primera asociación que hacemos al escuchar "mujer y caballos en la Antigua Roma" es con la deidad pancéltica Epona (Ipolka, Hipona y todos los nombres que fue recibiendo según el pueblo donde se asentó su culto). Se nos presenta como una yegua (o una burra/mula/mannus-pony) FIG_A1 o como una figura femenina a lomos o sedente rodeada de equinos. FIG_A3 FIG_A4 FIG_A5 

 

La segunda referencia más común de una mujer a lomos de un animal es la del mito del Rapto de Europa FIG_D2 FIG_G1 y la tercera, no es propiamente de la cultura romana, sino de la semítica, me refiero al viaje de San José y de la Virgen María a Belén estando encinta, para la inscripción de este en el censo. La virgen María siempre se representa a lomos de un asno. FIG_G4 FIG_G5 

 

Si el romano tenía en tiempos de Varrón un simple rocín para cualquier uso, en época imperial utilizará caballos especializados para cada actividad: caza, guerra, carreras, viajes, transporte urbano, tiro de carruajes, etc. El empleo del caballo no dependía ya tanto de la habilidad del hombre para adaptarlo a diversos menesteres cuanto de las cualidades innatas, la selección y el adiestramiento del caballo.

 

Además de las jacas para tirar de un carro y para los viajes, en Hispania había rocines (caballi) usados en labores agrícolas y otros empleos vulgares; algunos caballos se reservaban como sementales de yeguas o para cubrir burras, y otros para el lucimiento. Por esto, es más común si hablamos de caballos en la Romania que se nos venga a la mente la imagen de la clase social ecuestre (la élite social dentro de las élites), los equites en el fragor de la batalla FIG_G7, las cuadrigas a galope tendido en el Circo Máximo o incluso los pocos conocidos eques, un tipo de gladiador que combatía en la arena a lomos de caballos FIG_G8 FIG_G9 Vídeo_1 antes que la de una fémina yendo felizmente a lomos de un caballo por una vía cualquiera de un municipio de cualquier provincia de las vastas tierras bajo el control de la gran urbe, ¿verdad?

 

Pues bien, esto tiene una explicación tan sencilla como que hasta la fecha se cree que conservamos más vestigios, se han realizado más estudios y se han recreado más escenas sobre las clases ecuestres y la vida militar que de las mujeres de clase plebeya en el entorno rural en su día a día. Se cree, porque no es cierto. 

 

No es cierto que se conservan más vestigios de la vida militar que de la cotidiana, tal vez por ser cotidiano se le haya prestado menos atención u ocupe menos titulares de la prensa general/especializada, pero está ahí, es objeto de estudio de los especialistas pero solo es de interés de los expertos en el tema.

 

Podría divagar durante horas y horas, llenar entradas sobre la contextualización de la mujer dentro del estatus social de Roma antes de llegar a lo que quiero exponer aquí y ahora pero voy a tratar de centrarme un poco para ir a un par de puntos que quiero recoger. FIG_D6 Para saber más de la mujer en la Antigua Roma, recomiendo encarecidamente la lectura del blog de divulgación histórica Gladiatrix en la Arena donde seguramente encuentres mucha más información de la que puedas llegar a imaginar o que pueda facilitarse en esta entrada.

 

Tal vez la manera de montar de las mujeres en la Antigüedad sea un tema que menos interés despierta habiendo otros tan vistosos como el de las ornatrices, la vida de las féminas clase patricia, el maquillaje, los rituales de las vestales y mil cosas mucho más interesantes relacionadas con el mundo femenino que su relación con las bestias equinas. Precisamente por este motivo me resultó francamente llamativo, por el hecho de que, a priori, no aparecía nada concreto, sino muy genérico, ni nadie me ofrecía información o una mínima pista por la que empezar a buscar algo. Esa escasez de información me hizo preguntarme otras muchas cosas.

 

Principalmente en esta entrada voy a recoger algunas cuestiones concretas. La primera es ¿Qué circunstancias se deberían de dar y qué características socioculturales tendría que tener una mujer para tener que subirse a un caballo en época romana?, la segunda está relacionada con la manera de montar de las mujeres no ya solo a caballo sino sobre mulo, mula, burro o buey e incluso otros animales y la tercera, ¿Cómo serían las monturas femeninas y qué vestigios nos quedan?

 

2. ¿Qué otras cuestiones debemos de tener en cuenta a la hora de hablar de caballos en época romana?

Son muchas las cuestiones que se nos plantean aparte de las que hemos venido recogiendo hasta ahora y que pueden facilitarnos el conocimiento de la cultura ecuestre existente hasta la desaparición y caída del poder de Roma en el Mediterráneo. Aquí recojo un listado sencillo de algunos datos que debemos tener en cuenta:

 

  • Los equinos en la Antigüedad no tenían la misma alzada que tienen hoy. Por norma general, medidos a la cruz podrían tener un tallaje entre el 1.20m y el 1.45m, lo que vendrían a ser hoy en día ponis. Lo mismo pasa con onagros, burros y mulos, su alzada sería similar a la de los caballos.
  • Había factores como el clima, la vegetación, la fertilidad de la tierra, la orografía del terreno, el grado de domesticación del ganado y el nivel de doma que influyen directamente en la selección genética de los animales, sobre todo para usarlos de monturas de transporte, para los espectáculos lúdicos, como animales de guerra, como alimento o para las tareas de tiro o agrícolas/industriales. En Hispania llegaron a establecerse hasta una decena de caballos distintos según sus características en las distintas regiones. FIG_H2
  • La consideración de la mujer tendría un papel importante a la hora de la participación en trabajos que generen riqueza en el entorno familiar.
  • Hay que tener en cuenta el hecho de que en los territorios de la Antigua Roma ya se recogían oficios como los de carretero y tratantes de ganado, los cuales llegaron a estar regulados en algunos periodos.
  • Las bestias, así como los esclavos, también se consideraban propiedad y eran objeto de testamento considerables y heredables.
  • El término veterinario y la ciencia veterinaria viene etimológicamente de la lengua latina veterinarius, derivada de veterīnae 'bestias de carga'. Esto nos indica que la principal ocupación de la medicina animal sería atender y dar respuesta a los problemas de los animales de carga por su importancia socio económica.
  • El hecho de que para formar parte de las unidades militares ecuestres se le exigiera al aspirante costearse no solo su propia panoplia sino también aportar el equino y su enjaezado era una manera de limitar el acceso a las mismas por el elevado costo que esto supondría a la familia.
  • Muchas veces la elección y selección reproductiva de las bestias se hacían teniendo en cuenta algunos rasgos morfológicos pero también era muy importante el color del pelaje que venía marcado por la capa.
  • El estatus jurídico de la mujer siempre estaba supeditado al del hombre de una manera paternalista mediante "la patria potestad" ya fuera su padre, marido, hermano, hijo o del funcionario de turno, del cual dependía incluso para la gestión y venta de sus propias propiedades.
  • Por norma general, los animales hembra eran más apreciados como montura de paso y como animales de tiro por su inteligencia, por su facilidad para ser domados, por atribuirles un carácter más tranquilo y porque aparte del rendimiento en el trabajo podían sacar beneficios con la venta de las crías. De hecho, un refrán muy misógino que por suerte se ha perdido con los años venía a decir que "los dos animales más útiles para el hombre eran la burra y la mujer, porque se les saca el trabajo y la cría" relegando a la mujer a una cosificación lo mismo que un esclavo, una bestia de tiro o una propiedad material cualquiera.
  • El sustrato prerromano de cada región jugó un papel muy importante en cuanto al afianzamiento de determinados usos ganaderos y perpetuando unas determinadas costumbres en ese territorio que no podían ser extrapolables a otros. Tal es es caso de los territorios helenos en contraposición con los hispanos, siendo en los primeros mucho más escasos los caballos que en los segundos y donde los animales más apreciados en los primeros serían por ejemplo los burros de zonas geográficas concretas de Creta, por ejemplo. FIG_H2
  • En el comercio de ganado existía una fuerte especulación con respecto al ganado de tiro y de montura mediante la falsificación sobre la genealogía y origen de los animales para conseguir un mayor beneficio económico. De ahí que se afiance en época romana la costumbre que ya establecieron los egipcios de marcar los animales con un hierro candente. no ya solamente para dejar constancia de su origen o quién era su propietario en caso de que se mezclaran con otros animales sino además como un símbolo religioso de protección contra maldiciones y enfermedades como recogería la tradición ganadera hasta la actualidad. La importancia del hierro en época romana quedó patente en uno de los mosaicos más hermosos del Museo Arqueológico Nacional. FIG_D5

3. Sobre los nombres de Epona y su mitología.

 Caballos, burros y bueyes fueron carne de consumo común y muy apreciados cuando eran guardados desecados y en salazón, aparte de que el curtidos de sus pieles y sus crines, en el caso de caballos y burros, fueron empleados en la fabricación de utensilios tanto especiales como de uso cotidiano. Este hecho y el dominar el saber de la cría, cuidados y doma, sobre todo del caballo, crearon hacia él cierta hipolatría destinada principalmente a salvaguardar y proteger un bien que se consideraba muy valioso.

 

A lo largo de la Historia, se ha ido conformando la figura de una deidad de los caballos a veces masculina a veces femenina que va cargándose de distintos epítetos, atributos y nombres teniendo en cuenta las costumbres de cada territorio donde se fue asentando su veneración. 

 

En el indoeuropeo, la raíz nominativa del nombre de la deidad Epona sería "Ekwo-" que vendría a ser traducido como "Gran Yegua". Contiene la raíz primitiva “qq”, representación onomatopéyica del relincho de un caballo. Desde que los equinos fueron domesticados hace aproximadamente unos 5500 años en la zona de Kazajstán adquirieron un valor sagrado y divinizado debido a que aparte de medio de transporte o animal de guerra o tiro eran fuente de riqueza y alimento. FIG_G3

 

Los pueblos galos y los célticos en general, profesaron culto a Epona en varios lugares considerados santuarios, de la misma manera que en Iberia se hizo. Dentro de los animales de sacrificio ritual, el caballo tal vez sea el menos común en comparación con bóvidos, caprinos, ovinos y cerdos. De estos sacrificios de equinos, los dos más importantes documentados son la Fosa de los diez équidos del Santuario de Vertault en Francia y el enterramiento ritual de 52 equinos sacrificados del templo hallado en Mesas de Guareña (Badajoz).

 

En época romana, fue sobre todo adorada por los equites y la clase militar no solo como protectora de los animales o de la fertilidad sino también como deidad psicopompas y cnóticas de tránsito en el viaje del mundo de los vivos y de los muertos llevando sobre el lomo de sus animales las almas de los difuntos. También nos ha llegado a través de piezas arqueológicas de temática mitológica una vinculación entre Epona con los cauces de agua dulce. FIG_D1

 

Esta asociación entre caballo (yegua más concretamente) y agua dulce encuentra un paralelismo inminente con la asociación del dios Neptuno con los equinos, sobre todo machos, los cuales se les sacrificaban en sus rituales religiosos. Entre los elementos con los que se representa a la diosa, destacan la cornucopia, una pátera para sacrificios o un cesto con frutas. FIG_A6 En cuanto a los nombres más comunes que fue recibiendo esta deidad en los distintos territorios han llegado hasta nosotros los siguientes:

  • Mediterráneo arcaico: Potnia, Hippon/Theron
  • Iberos Túrdulos: Ipona/Ippona
  • Iberos Lusitanos: Iccona
  • Galos: Ekwona
  • Celtas: Epona
  • Cántabros: Epane
  • Griegos: Hippona
  • Romanos: Epona

 

El día que se le fijó en el calendario romano para los rituales y cultos a Epona fue el 18 de diciembre, fecha que se ha seguido conservando en las culturas Wicca y neopaganas en la actualidad, es decir, en fechas muy cercanas al solsticio de invierno y coincidiendo en el calendario lunar con la luna nueva y los cuartos crecientes. 

 

4. Origen del término 'amazona'.

Cuando hablamos sobre cómo montaban y montan las mujeres a caballo lo primero que se nos viene a la mente es "a la amazona". Ese apelativo nos evoca a un tipo de mujer guerrera que desde la Antigüedad combate junto a los hombres, también a caballo. Aunque Heródoto y otros historiadores las sitúan en la zona caucásica cercana al Mar Negro, hay una parte legendaria que las ubicaría en el Norte de África y las asociaría con los pueblos Númidas, que pasarían a la posteridad como los mejores jinetes de la Historia del Mediterráneo. FIG_F1 FIG_F2

 

El mito griego de las amazonas parece que tiene su origen en la existencia de mujeres guerreras entre los escitas, pueblos iranios que se extendían desde la actual Ucrania hasta el centro de Asia, con los que los griegos entablaron contacto al establecer colonias en la costa norte del Mar Negro, y con los que comerciaban para conseguir maderas, grano, ámbar, oro y otros materiales.

 

Incluso Atenas tuvo, durante un tiempo, un cuerpo de orden público compuesto de mercenarios escitas. Seguramente muy pocos griegos llegaran a conocer de primera mano a estas mujeres guerreras, y en cada momento las representaban según sus propias convenciones y fantasías. En el período arcaico se les representaba equipadas como un hoplita más, distinguiéndose, en las pinturas sobre cerámica, solamente por el color claro de su piel, en contraste con el más oscuro de las figuras masculinas. En los periodos clásico y helenístico se les fueron añadiendo y sustituyendo a estos atuendos, otros elementos más exóticos para ellos, de los pueblos bárbaros, escitas, tracios y persas, que les daban pie para representaciones más fantasiosas.

 

No obstante, mito y realidad confluyen en la aparición tanto de restos arqueológicos tales como cerámicas en distintas épocas y algunos enterramientos de un tipo de mujer con ajuar funerario bélico que se pudo enfrentar a los guerreros de la Antigua Grecia.

 

La tradición más consolidada desde la Antigüedad nos dice que "por decencia y para que no afectase a su fertilidad" la mujer debía de montar con las dos piernas hacia el mismo lado del lomo en sentido de la marcha. Este argumento podría resumirse según el pensamiento de la época en un "porque eso de abrir las piernas sobre cualquier animal era/es un gesto obsceno, indecoroso y falto de feminidad" aunque en verdad se debiese a que la vestimenta femenina más común en ese periodo histórico impediría el que se subiese a horcajadas. Tan solo una deidad femenina se representa con ropa con hechuras consideradas masculinas, más concretamente con ropas de cacería. Diana, la diosa de la caza, con la que a veces también se vincula a Epona, se representa con ropas de cazador. FIG_A7

 

De hecho, la vestimenta corta por encima de las rodillas y el uso de braccae (los antecesores de los pantalones que se usaban para montar), se consideraban prendas meramente masculinas en el ámbito militar. FIG_F3 FIG_F4

 

De esta asociación de la mujer guerrera y de la forma más adecuada de montar a caballo de una mujer nació el concepto de monta a la amazona tal como se ha ido perpetuando en el devenir de los tiempos para diferenciarlo de la monta a la jineta (de la que deriva jinete como persona que la practica) y de su asociación con la forma de montar más masculina.

 

 

5. ¿Qué circunstancias se deberían de dar y qué características socioculturales tendría que tener una mujer para tener que subirse a un caballo en época romana?

 Es una pregunta compleja y para la que tendríamos que hacer una cronología evolutiva de la historia de los distintos territorios de la Romania desde la Dacia a Hispania, desde el Limes Germano a Mauritania y la propia urbs de Roma. Como es de esperar, no voy a pararme en estos momentos a hacerla, tal vez más adelante con más tiempo haga una mini cronología dividida por territorios, pero de momento voy a hacer un resumen genérico sin entrar en demasiados detalles para contextualizar la entrada. FIG_D7

 

Preguntarnos ¿para qué subirse a lomos de un animal domesticado? puede resultar un poco estúpido puesto que la primera respuesta es muy simple: para que te lleve de un sitio a otro sin cansarte, cargando cosas y más rápido que yendo a pie. En el caso de la mujer en época romana varía mucho el estatus social y el poder adquisitivo de la mujer, su familia, su gens y el entorno donde viva.

 

No es lo mismo, como cabe de esperar, el medio de transporte de una mujer libre de clase patricia que el de una plebeya o una esclava ni la finalidad para tener que tener que desplazarse de un sitio a otro que no fuera a pie. Tampoco es lo mismo desplazarse por gusto que por obligación o necesidad. Y mucho menos si son trayectos largos en tiempo y/o espacio. Gracias a los vestigios urbanísticos conservados en distintos lugares de la Romania, las vías urbanas, interurbanas y rurales que comunican dos núcleos habitados estaban preparadas para la circulación de carros, animales y personas con la máxima eficacia para hacer trayectos largos.

 

Obviamente, una familia con mayores recursos económicos tendrán mejor y más lujoso medio de transporte tanto para ellos como para sus esclavos que una de menos, que tendrá que conformarse con algo más humilde y sencillo para su transporte. Este hecho afectaría también a las mujeres. Relacionado con esto, estaría también el tipo de animal y los aparejos así como ir o no en carro. 

6. ¿Cómo montaban las mujeres a caballo?

En sí, no nos han llegado representaciones significativas de mujeres a caballo dentro del periodo de la historia de la cultura romana en la que nos estamos centrando y de ningún estatus social, aunque lo que sí se han hallado representaciones de la diosa Epona (bajo sus distintos nombres) como mujer sobre un caballo, yegua o bien entronizada y rodeada de equinos. En todas ellas, la figura femenina viene representada de la misma forma: sentada con las piernas al mismo lado y sin cruzarlas. Es curioso cómo todas las representaciones recogen la imagen con el animal de perfil y la figura femenina de frente completamente.

 

De hecho, esta manera asociada a la manera femenina de ir sobre un animal se representa también a Diana (en la cultura helenística, Artemis) sobre un ciervo FIG_C1 y a Europa sobre Júpiter transformado en un enorme toro blanco. FIG_G2 También se hizo muy popular ya casi al final del periodo de mayor esplendor de Roma, tras la irrupción y expansión del cristianismo en la zona más oriental del Mediterráneo, la imagen de la Virgen María encinta yendo hacia Belén sobre un asno (una burra, según algunos villancicos populares). FIG_G6

 

Básicamente, siempre se han distinguido dos posiciones a la hora de montar según si las piernas caen a ambos lados o solo por uno siguiendo en ambos casos el sentido de la marcha. FIG_D4 Actualmente se siguen conservando esas dos maneras recibiendo la denominación a horcajadas cuando por cada lado del animal cae una pierna y a la amazona cuando las dos piernas caen por el lado -tradicionalmente afianzado por el izquierdo- en el sentido de la marcha. En ambas posiciones, las caderas y los hombros van de manera paralela al torso del animal repartiendo el peso de forma equilibrada, haciendo que la espina dorsal de jinete/amazona vayan en línea con la del animal.

 

Debido al espacio que hay que dejar a la extensión que va de la rodilla a la cadera sobre la alabarda, ir a la amazona supone ir una distancia de casi un par de palmos por detrás de la posición en la que se va a horcajadas, lo cual hace que haya que corregir la distribución del peso y la ergonomía de la montura que se emplee. Si comparamos las imágenes de las representaciones de la diosa Epona humanizada y las representaciones de los equites, este hecho queda también corroborado y demostrado. 

 

Al ir a la amazona, el flanco del equino que no estaba gobernado por una pierna quedaba sin control, lo que hizo que en algún momento se estableció la costumbre de emplear una vara que sustituyese el roce de la pierna. Esta vara no cumplía una función de elemento de sumisión o castigo, sino de guía como si fuera el roce del pie o la pierna durante la cabalgadura. Históricamente se fue afianzando el uso de una vara de acebuche u olivo tal vez por optimización de recursos, pero también por las connotaciones sagradas que el olivo y el acebuche tenían en los pueblos del Mediterráneo. FIG_G10

 

Antes de seguir, me gustaría aclarar una cuestión sobre la importancia de las representaciones de las divinidades antes de que alguien pueda ser asaltado por la duda: las representaciones de las deidades parten de la mímesis, es decir, imitando la realidad. Por este principio podemos deducir que las representaciones de la diosa Epona vendrían a representar la imagen idealizada de cómo debían montar las mujeres tanto en época prerromana en los territorios célticos como en los territorios bajo influencia romana. Recogerían dichas representaciones la indumentaria, ornamentos, calzado e incluso el peinado ideal de una mujer que encarna una esencia divina.

 

El extrapolar estas representaciones al mundo cotidiano conlleva un riesgo considerable ya que se puede caer en el abismo de la inexactitud por generalizar demasiado. Para poder caminar en terreno seguro, debemos ceñirnos a lo que tenemos, que podemos mirar, tocar y estudiar no tan solo en los restos arqueológicos, las representaciones a posteriori sino también en la memoria viva y en usos y costumbres que han seguido vivos hasta no hace muchos años y, en algunos casos, se siguen conservando.

 

Con respecto a la idea expuesta anteriormente, se puede analizar de manera retrospectiva la manera femenina de montar a caballo más primitiva partiendo de los modelos de montar animales mucho más humildes como pueden ser mulas, burros o bueyes para ir o hacer las faenas del campo. Aún se conservan en muchos núcleos rurales tradiciones en las que las mujeres se desplazan en mula o burro fuera aparte de la más que común representación navideña de la Virgen María en el viaje a Belén o buscando posada cuando alumbró a Jesús en un pesebre. 

 

Mientras por un lado, la hípica deportiva y la equitación castrense han ido evolucionando en un sentido, la tradición de montar en el ámbito rural y en los trabajos del campo han ido evolucionando y conservando costumbres ancestrales por otro, y más cuando nos fijamos en los usos considerados humildes como el transporte en burros o mulos.

 

Las personas más mayores en los núcleos rurales que tardaron más en modernizarse en las tareas agrícolas recuerdan cómo hombres y mujeres enjaezaban sus bestias para ir al campo e, incluso, algunas viviendas siguen conservando en las fachadas la argolla o el camino de entrada empedrado que comunicaba la puerta de la calle y el corral para guardarlas. Sí, convivieron con ellas como uno más de la familia e incluso recibían atenciones veterinarias como las más caras monturas ecuestres. FIG_D3

 

Es un tema interesante el relacionado con las atenciones veterinarias de los equinos y que, tal vez, merezcan una entrada aparte. Abajo he dejado varias referencias bibliográficas sobre tratados veterinarios de época romana y bizantina, también alguno basado en otro anterior heleno que fue traducido al latín.

 

Retomando el hilo con respecto a la mujer romana y los caballos, hay que decir que obviamente una familia de mayor poder adquisitivo no dejaría que la matrona fuera encima de cualquier animal con cualquier enjaezado o en cualquier carro sino que procurará que su medio de transporte fuera acorde a su clase, sin embargo, conforme se fuera bajando el poder adquisitivo y el estatus, también lo haría su medio de transporte.

 

7. ¿Cómo serían las monturas femeninas y qué vestigios nos quedan?

Para los no versados en la materia ecuestre, les diré que existen dos maneras de montar según si hay o no silla/montura: a pelo (sin silla o montura) y ensillado. FIG_H1 De las primeras sillas que ya en el S. III ane describe Polibio para uso militar, nos señala que serían lienzos sencillos tejidos en lana. 

 

Por lógica, podríamos intuir que la finalidad de estos primeros lienzos sería evitar la fricción del cuerpo del jinete sobre el animal y conlleva mucha destreza y habilidad en el control del mismo. No será hasta finales del siglo II a.C. y durante el siglo I a.C. cuando los romanos adoptaron la silla de cuatro cuernos de los pueblos celtas, el corniculum. Con este elemento, que se sujeta al caballo, el jinete puede usar las piernas para manejar la montura de forma más fácil y, sobre todo, dejar las manos libres para otras tareas como empuñar un arma o un escudo sin necesidad de usar riendas (Referencia citada en el blog de La Casa del Recreador. El enlace lo tenéis en el apartado bibliográfico).

 

Más bien por la falta de documentación al respecto y no poder contar con pruebas arqueológicas que lo corroboren o desmientan, la existencia de monturas femeninas puede quedar en entredicho debido a que los materiales orgánicos tienden a desaparecer con más rapidez que los metálicos y cerámicos.

 

Lo que sí nos ha llegado hasta nuestros días han sido bocados de equinos en enterramientos femeninos prerromanos y romanos, como por ejemplo en el enterramiento de la Dama de Baza, datada en el siglo IV ane. Se mantiene el hecho de que eran honras fúnebres de los guerreros debido al alto rango de la mujer ya por su clase o ser sacerdotisa, pero en ningún caso se maneja la posibilidad de que fuera de su propia montura. ¿Por qué una mujer no podría ir de manera independiente sobre su propia montura y tener sus propio enjaezado acorde a su clase?

 

Si nos fijamos en las representaciones de la diosa Epona y las demás en la mitología podemos intuir un enjaezado muy similar a los actuales con su cabezal, riendas, bocado y a veces alguna silla sencilla, hecha con lienzos tejidos en lana y una cincha para fijarlos, más similar a las que se usan hoy en burros y mulas que las que llevaría un equites que van al campo de batalla. FIG_E1 FIG_E2 

 

Antes de seguir, hagamos una pequeña reflexión acerca de los elementos principales que conformaría el enjaezado "común" en las bestias (usaremos esta palabra para englobar caballos, burros, mulos, mulas y también los ponis sin hacer distinciones entre ellos ni de sexo ni de especie). Conforme iba avanzando la evolución humana y la domesticación de las bestias, se hacía cada vez más necesaria la creación y adaptación de distintos elementos de control sobre ellas y para la comodidad humana y del propio animal. De ahí que fueran apareciendo las jáquimas, los cabezales, las riendas, los bocados, las sillas, las cinchas, los pechopetrales y demás elementos que irían conformando el enjaezado. FIG_E5 FIG_E6

 

El hecho de enjaezar una bestia, no solo con fines militares, era también un marcador social pues conforme más elementos, más elaborados y mayor refinamiento en la técnica de fabricación, mayor era el precio de estos y, por ende, más limitado su uso. La mayoría de las personas de clases sociales más bajas y vinculadas al ager (campo), primeramente debían considerarse agradecidos al tener una yunta de bueyes o un simple burro para sus menesteres así como los aperos básicos y necesarios para su enjaezamiento.

 

Conforme se iban complicando las necesidades (ya no hablamos de montar para desplazarse sino del uso de las bestias para faenas), las herramientas y aperos también requerían más elaboración. En época romana, se fue perfeccionando los aperos de labranza tales como el arado a dos aguas, el tiro para la trilla del grano, los amarres para que las bestias moviesen ruedas de molino y otras tantas tareas cuya mecanización facilitaba el trabajo humano.

 

Si nos centramos en la hipótesis de que la silla de montar femenina evolucionaría paralelamente a la silla de cuatro cuernos empleada en el ámbito militar, encontramos tiempo después  las alabardas de montar a la amazona estilo vaquero, las alabardas peruanas para mujer o las sillas de corneta estilo inglés. Estos tres modelos citados poseen elementos de sujeción de las piernas con dos o tres cornetas con la finalidad de proporcionar, en este caso, a la amazona seguridad y mejor control. Sin embargo, la elaboración de estas sillas quedarían limitadas a un entorno muy concreto, relacionado generalmente con las clases altas y el mundo militar, aunque tenemos constancia de que no podrían ser militares las mujeres ni hombres que no cumpliesen unos requisitos. FIG_E4

 

Teniendo en cuenta los elementos que nos han llegado y hemos ido recuperando en distintos hallazgos arqueológicos, vemos un elemento común en todos los enjaezados de las bestias fuere cual fuere su ámbito y su función. Ese elemento que compartían tanto el caballo que corre en el circo, como el que forma parte de las unidades militares ecuestres o siendo la fina montura de una familia patricia así como ese burro que es orgullo de su humilde dueño y es su compañero de trabajo en el lagar, esa mula que carga corcho o esa yunta de bueyes que tira de un carro cargado de ánforas de aceite es la presencia del color rojo. FIG_E3

 

Sí, el color rojo, bermejo, purpúreo, carmesí... en todas sus tonalidades en cuero o en la lana teñida con la que se tejería el lienzo que se usaría como sudaderas o sillas, en un sencillo cabezal o jáquima, en los adornos del pechopetral o como cintas indicaría el carácter sagrado de un animal que es compañero de trabajo, fuente de riqueza, medio de transporte, marcador de estatus social y alimento. 

 

El uso de elementos de color rojo en el enjaezado de las bestias se ha ido conservando a lo largo de los siglos desapareciendo conforme se iban sustituyendo la lana por otros materiales más resistentes como el cuero, las lonetas de algodón o los sintéticos en la actualidad, quedando su uso de manera residual en el siglo XXI en las monturas y demás elementos en burros y mulas destinadas a montura. Los patrones y diseños más conocidos y de mayor antigüedad en este color pertenecen a fragmentos de piezas textiles con pigmentos de cochinilla hallados en la Potnia del Cerrillo Blanco de Ipolka en la localidad de jiennense de Porcuna (siglo IV ane). 

 

Tal sería el prestigio y el amor hacia los equinos que incluso serían divinizados, tratados con los mayores respetos y adornados con elementos rituales de protección como se pueden ver en los mosaicos de carreras de cuadrigas que se conservan en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Para Plutarco (Moralis II, 639), entre los animales, sólo al caballo se le hace partícipe de coronas y certámenes, porque es el único que está dotado por naturaleza. El mismo tipo de amuletos aparece en los caballos del mosaico de Piazza Armerina. Estos signa mágica los portaban como protección, para salvaguardarse de caídas mortales y de las imprecaciones que lanzaban sus rivales desde las gradas y en la arena.

 

La unión mujer-caballo estaría vinculada al mundo de la fertilidad, por lo que sus figuras aparecen en las piezas de adorno femeninos tales como pendientes, peinecillos, anillos, fíbulas y otros elementos de joyería que sí han llegado a nuestros días. FIG_C2 FIG_C3 FIG_C4 FIG_C5 FIG_C6 FIG_C7 De la misma forma, también recíproca, aparecen en los pasarriendas figuras femeninas divinizadas, no ya solamente en época romana sino previamente como en los pasarriendas conocidos como Bronces de Carriazo FIG_E7 y posteriormente.

 

8. Conclusiones.

A modo de conclusión, hay que ratificar el valor sentimental que los equinos tendrían más allá del económico y de ser marcador de estatus. Tenemos pruebas en la historiografía tan significativas como el hecho de que Calígula nombró cónsul a Incitatus, su caballo preferido. Muchos lo señalaron como un signo de locura, pero fue una muestra de máximo sarcasmo en realidad, pues estaba comparando la inutilidad y poca valía de los cónsules de aquel momento con las capacidades de liderazgo y valor económico de un caballo.

 

Por otro lado, tenemos el lujoso enterramiento que mandó construir Caracalla para sus apreciados caballos de carrera en el siglo II-III dne en Alejandría, que curiosamente cuyo descubrimiento hay que agradecérselo a un asno a principios del siglo XX de nuestra era, el cual cayó por un boquete que se hizo en el suelo y dio con el hallazgo. Sí, el animal perdió su vida al caer

 

Aunque los historiadores más afamados recalcan una y otra vez que Roma militarmente era más una fuerza de infantería que ecuestre, como pueblo ha de agradecerle mucho a su evolución y supremacía cultural a los animales como caballos, mulos, asnos y bueyes. Y no lo olvidarán en toda su historia recogiendo las imágenes de estos animales en su numismática (lo que podríamos considerar salvando las distancias, el Instagram de la época) ya sea esa yunta de bueyes en el acto fundacional de la propia Roma y otras ciudades de su dominio, los equites con palmas de herencia prerromana o las cuadrigas a lo largo y ancho del Mare Nostrum. FIG_B1 FIG_B2 FIG_B3

 

Junto al avance del poderío militar y cultural, el animal de tiro adquirió una importancia primordial como los avances agrícolas e industriales con la mecanización que supuso su empleo en la realización de tareas tan arduas y pesadas como arar, mover ruedas de molino, etc. Por su parte, la mujer aportaría también fue pieza fundamental de un complejo engranaje de perpetuación de los saberes ancestrales, las artes y la cultura mediante la transmisión oral de leyendas, mitos, consejos y recitar de memoria fragmentos literarios que perdurarán por más de dos milenios hasta nuestros días.

 

En el tema de esta publicación se nos quedan muchas cuestiones atrás, que poco a poco iré recopilando mientras sigo investigando. Aprovecho también para animar a investigar a todo el que le interese este tema, y que quiera conmigo sus conocimientos. Pero no quiero dejar escapar esta oportunidad para compartir un interesante vídeo Video_2 del blog https://montaralaamazona.wordpress.com de cómo subirse y bajarse a la amazona en la actualidad. 

 

Como ya se ha dicho anteriormente, caballos y burros actuales son de una altura mayor que los de la Antigüedad, tampoco la indumentaria en aquel momento es comparable a la comodidad del uso del estribo, un pantalón y unas botas de montar así como que una mujer que tuviera que desplazarse sola de un lugar a otro no tendría un palafrenero que le ayudase a subir ni a bajar, pero a esa mujer que por necesidad más que por gusto tuvo que aprender a entenderse con un caballo, un burro, una mula o una yunta de bueyes, le debemos algo más que una manera de montar. Le debemos una filosofía y un modo de vida que aunque no esté estudiado académicamente como se debiera, lo seguimos teniendo delante de nuestras narices y no lo sabemos ver ni valorar adecuadamente dentro de la historia ecuestre.

 

 

9. ¿Te has quedado con ganas de saber más? ¡Aquí tienes para leer y aumentar tus dudas!

Estas son las referencias bibliográficas y en línea que he consultado para esta publicación. Si queréis saber qué aporto yo y qué he sacado de ellas, os recomiendo visitarlas y echarles un ojo.

 

  1.  Breve Historia de la Vida Cotidiana en El Imperio Romano (aunque tiene errores y tópicos garrafales, explica en el Capítulo 9 "September. El mundo rural romano" de una manera muy sencilla como podría ser la vida rural y su consideración social) http://www.librosmaravillosos.com/brevehistoriadelavidacotidianadelimperioromano/pdf/Breve%20historia%20de%20la%20vida%20cotidiana%20del%20imperio%20romano%20-%20Lucia%20Avial%20Chicharro%20.pdf
  2. Enciclopedia bizantina de medicina del caballo (texto en inglés) https://epdf.pub/byzantine-encyclopaedia-of-horse-medicine.html
  3. Los caballos en los ludii circenses https://gladiatrixenlaarena.blogspot.com/2016/01/los-caballos-en-los-ludi-circenses.html
  4. La selección del asno garañón en la Antigüedad https://rodin.uca.es/xmlui/handle/10498/21167
  5. El caballo en la Antigüedad como símbolo de clase social  (muy interesante en contenido y por las referencias bibliográficas del final) http://tablilladecera.com/el-caballo-en-la-antiguedad-un-simbolo-de-clase-social/
  6. Caballería Romana: la era de la caballería auxiliar (del fin de la República a la dinastía Severa) http://www.mundohistoria.org/blog/articulos_web/caballer-romana-la-era-la-caballer-auxiliar-del-fin-la-rep-blica-la-dinast-severa
  7. Polemos. Proyecto sobre Guerreros, caballos, armas y dioses en la cultura Ibérica https://www.uam.es/FyL/POLEMOS
  8. Tratados sobre agricultura y ganadería en época romana (en latín y en inglés): https://archive.org/details/bub_gb_NzcFF1uSrScC
  9. The barb and the bridle. Equitación para damas (en inglés, manual de 1874) https://ia600203.us.archive.org/3/items/barbbridlehandbo00viei/barbbridlehandbo00viei.pdf
  10. Formas de montar a caballo https://cosasdecaballos.com/montar-a-caballo-formas/
  11. La caballería romana https://lacasadelrecreador.com/es/blog/26-la-caballeria-romana
  12. Historia y evolución de la monta a la amazona https://montaralaamazona.wordpress.com/2014/05/25/historia-y-evolucion/
  13. Las Amazonas: temibles guerreras de la Antigüedad https://www.ancient-origins.es/mitos-leyendas-europa/mujeres-amazonas-005408
  14. Noticias. Hallazgo arqueológico de una amazona escita (junio de 2020) https://www.ancient-origins.es/noticias-historia-arqueologia/guerrera-amazona-escita-006179?fbclid=IwAR3Wc4hpo5d4aDEsvOHA9fyYt0NlbgFtRtnV6HXEvnFabxFa-CvVC7k3fos
  15. El mausoleo de los caballos de Caracalla https://www.labrujulaverde.com/2020/06/las-impresionantes-catacumbas-de-kom-el-shoqafa-donde-se-enterraron-los-caballos-de-caracalla?fbclid=IwAR1jvErst-cQLrd5x6K4bPc3H5Gm7fvYhtJxq5fnVahxCM9ACW4zW_9wmt0
  16. Arre caballo: blog sobre historia militar centrada en la caballería. En toda su extensión, el blog es una fuente de obligada consulta para ampliar conocimientos al hilo de este artículo: https://arrecaballo.es/  
  17. La diosa celta Epona https://mitologiacelta.com/dios-celta/epona/
  18. La diosa Epona https://www.celticahispana.com/la-diosa-epona/
  19. Hallazgos en Sigüenza relacionados con Epona http://www.histgueb.net/hallazgos/epona/index.htm
  20. Hilo sobre mitología de burros y caballos en la Antigüedad (en italiano) CAVALLI, ASINI ..EQUINI - pagina 5
  21. Aprovechamiento del caballo según los autores en la antigüedad https://cosasdecaballos.com/aprovechamiento-del-caballo/
  22. Caballos de guerra: la guerra a lomos de un caballo  https://blog.terranea.es/caballos-de-guerra/?fbclid=IwAR3OkTNyLJYETOB0215v0N_m_ljX8sWZ3wkeOuQozZ2AdVawzwJ2rEwpObs
  23. Tipos de Gladiadores: los Eques (en alemán) https://www.imperium-romanum.info/wiki/index.php?title=Eques_(Gladiator)&fbclid=IwAR0eAv4_Z7FDmM0mHGyP5pxCXw0JD0a4RGqWaAIksbWq8VPPdGBuwsZenVI
  24. La larga historia del marcaje a hierro del ganado  https://www.taurologia.com/larga-historia-hierros-marcas-ganado-2196.htm
  25. Reproducción arqueológica de peinecillo romano con dos caballos y símbolos lunares Temátika Reproducciones arqueológicas.

10. Galería con créditos de imágenes y vídeos.

Por comodidad y funcionalidad de la entrada del blog, he puesto todas las imágenes al final organizadas en bloques temáticos dejando en el lugar donde irían la leyenda con la letra asignada al bloque y el número de imagen. Ejemplo de referencia a la imagen en el texto: FIG_B3

 

Te recomiendo que para saber más sobre cada una de ellas, uses en tu navegador el buscador de imágenes. Todos los créditos de las imágenes y vídeos quedan reservados y reconocidos a sus respectivos autores. De algunas de las imágenes no he conseguido identificar el origen ni al autor, ruego sepan disculparme.

  •  Imagen de Cabecera:
    • A0. Epona sedente rodeada por cuatro equinos.
  • Bloque A. Aras votivas, relieves y esculturas.
    • A1. Ara votiva dedicada a Epona representada por una burra, yegua o mula.
    • A2. Relieve conocido como "El domador de caballos", que sería otra representación de Epona.
    • A3.Epona representada junto a dos caballos y con un cesto de frutos en el regazo (Alemania, c. 200 d. C.)
    • A4.Epona representada a lomos de un caballo portando un fruto.
    • A5.Epona sedente rodeada de dos caballos, uno enjaezado y otro sin enjaezar portando una pátera.
    • A6.Diana la cazadora, montando un ciervo Relieve Tracio siglo III AC Museo Arqueológico de Sofia (Bulgaria)
  • Bloque B. Numismática.
    • B1. Moneda del S. I ane de jinete con palma.
    • B2. Moneda romana con cuadriga.
    • B3.Moneda con escena fundacional de yunta de bueyes.
  • Bloque C. Orfebrería.
    • C1. Pendiente hallado en Grecia donde se representa a Artemis/Diana a lomos de un ciervo enjaezado y con riendas.
    • C2. Fíbula o broche romano del siglo II d.C. de plata, con forma de arco, formado como un caballo de pie con barra trasversal a las patas delanteras y la placa inferior debajo de las patas traseras, perno con bisagra. La pieza tiene un peso de 9,6 gr. y una longitud de 42 mm. teniendo muy buen estado de conservación.
    • C3. Fíbula vaccea del S. I ane con dos cabezas de caballo.
    • C4. Peinecillo romano con dos caballitos.
    • C5. Peinecillo de oro con una escena de gladiatura ecuestre.
    • C6. Otro peinecillo de oro con una escena de gladiatura ecuestre.
    • C7. Reproducción arqueológica de peinecillo romano con dos cabezas de caballo inspirado en uno que se encuentra en un museo francés hecho en bronce y bañado en plata por la empresa especializada Temátika Réplica.
  • Bloque D. Mosaicos.
    • D1. Mosaico de Epona como deidad vinculada a los manantiales y cauces de agua.
    • D2. Mosaico del rapto de Europa.
    • D3. Mosaico representativo de una escena rural con un asno enjaezado (Turquía).
    • D4. Mosaico con una escena humorística sobre un asno.
    • D5. Mosaico con el hierro de una ganadería y con símbolos protectores como la estrella gadeiro y las esvásticas.
    • D6. Mosaico con mujer maquillada y enjoyada. Encontrado en una villa de Sicilia.
    • D7. Mosaico del mito de Pegaso sin alas s III dne De la Villa Romana de Almenara Puras (Valladolid)
  • Bloque E. Aparejos Históricos.
    • E1. Pechopetral artesano para mulas.
    • E2. Capas y nombres de las piezad de una alabarda con estribos de época contemporánea.
    • E3. Imagen de un taller de alabardero.
    • E4. Aparejos tradicionales de burros y mulos.
    • E5. Descripción de las partes de un cabezal y de un bocado romano.
    • E6. Pasarriendas prerromanos de la zona arqueológica de Cancho Roano (Badajoz)
    • E7. Pasarriendas conocido como Bronce de Carriazo, de época prerromana. Museo Arqueológico de Sevilla.
  • Bloque F. Recreación Histórica.
    • F1. Amazona ataviada al modo de los jinetes de Tesalia, en Grecia. Modelo: Ana Pinta.  Foto: Eduardo Guillén Tello - 15-Marzo-2018
    • F2. Amazona con panoplia y elementos característicos de los hoplitas. Modelo: Alexandra García Quintero. Foto: Eduardo Guillén Tello 28-Febrero-2019
    • F3. Jinete romano  con su montura enjaezada del limes germano ss I dne. Modelo: Yves Rüttimann Foto: (?). Verano de 2020
    • F4. Utillaje de recreación histórica de un equites del limes. Foto: Yves Rüttimann.
  • Bloque G. Ilustraciones Históricas y de ficción.
    • G1. Cerámica griega de mujer y toro, rapto de Europa.
    • G2. Lienzo del Rapto de Europa
    • G3. Ilustración contemporánea de Epona.
    • G4. Lienzo del viaje a Belén
    • G5. Ilustración contemporánea del viaje a Belén
    • G6. Ilustración de José y la Virgen María buscando posada en Belén.
    • G7. Ilustración contemporánea de un decurión a caballo
    • G8 y G9 Ilustraciones de Eques en los ludii.
    • G10. Lienzo de dama a caballo.
  • Bloque H. Otras imágenes.
    • H1. Mujer subida a pelo al estilo amazona.
    • H2. Mapa de razas de caballos de la Península Ibérica en época romana.

Vídeos:

 

Vídeo 1.

Vídeo 2.